Tres historias reales del impacto de la Ley de Alivio Tributario

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La Paz, 13 de agosto de 2026.- Tres historias de contribuyentes de Cochabamba y Santa Cruz que describen cómo la Ley de Alivio Tributario devolvió la tranquilidad a sus familias, les permitió reactivar negocios con el descongelamiento de cuentas bancarias y convirtió las deudas más manejables con la Reprogramación, que parecían imposibles de pagar.

Recobrar el sueño tras años de insomnio por deudas que crecían sin parar, pasar de pagar de Bs 6.800 a solo Bs 2.400 al mes dentro de un Plan de Pagos y ver cómo una cuenta bancaria congelada volvía a abrirse para reactivar un emprendimiento, son declaraciones de contribuyentes que se están beneficiando de la Condonación y Reprogramación de deudas.

Estas historias no son solo cifras o simples relatos, son la realidad cotidiana de miles de bolivianos. La Ley de Alivio Tributario ha dejado de ser un trámite institucional para convertirse en un verdadero respiro económico y emocional para pequeños empresarios y ciudadanos en todo el país que hoy, con deudas condonadas o reprogramadas, vuelven a planificar su futuro.

Salud mental y paz familiar
Para Fernando Cruz, un microempresario de Cochabamba, que prestaba servicios de mantenimiento hace casi dos décadas a la Alcaldía, el acumular notificaciones pendientes se convirtieron con los años en una bola de nieve inmanejable, que mantenía sus cuentas bancarias congeladas desde hace dos años y no le dejaba dormir.

«Ya era bien estresante, no podía ni dormir porque cada día que pasaba estaba en mi cabeza que subían mis deudas. La situación económica de años pasados bajó y no tenía la posibilidad de cancelar. Ahora que me acogí al Alivio Tributario, estoy en paz y mi familia tranquila. Esperamos pacientes el descongelamiento final, pero estamos felices y con ganas de seguir adelante», señaló Cruz.

Reprogramación real
En Santa Cruz, la historia de Oscar Gutiérrez muestra el drama de aquellos contribuyentes a quienes se les habían caído planes de pago por la acumulación de cuotas no canceladas.
«Mi situación era bastante compleja y mi deuda era inmanejable. A raíz de este Alivio, me han condonado parte de la deuda, me levantaron el congelamiento de cuentas y me permitieron reprogramar la otra parte de la deuda, que ahora es mucho más manejable. Vuelvo a la normalidad en mi actividad económica, me quitaron un peso enorme y estoy 100 puntos en todo», destacó Gutiérrez, quien además señaló que la atención en las plataformas de impuestos mejoró bastante.

Alivio al bolsillo
También en la capital oriental, la experiencia de Haydee Jurado, grafica de manera contundente el beneficio financiero directo que representa el Alivio para el presupuesto de los hogares.
«Tenía un plan de pago con un monto bastante elevado. Gracias al Alivio Tributario he conseguido bajar la cuota a menos de la mitad: antes pagaba 6.800 bolivianos y ahora pagaré 2.400 bolivianos. Creo que todos los contribuyentes esperábamos esta rebaja, porque la carga de la deuda era muy pesada. Además, me atendieron muy bien en las plataformas», dijo Jurado.

El compromiso de Impuestos
Estos testimonios confirman que la cultura tributaria no debe basarse en el castigo, sino en dar oportunidades reales para la regularización voluntaria. Por esa razón, Impuestos Nacionales reafirma su compromiso de continuar facilitando los trámites en todas sus plataformas de atención, impulsando medidas que acompañen el esfuerzo de quienes mueven la economía del país.